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4 de agosto de 2013

AGOSTO EN EL HUERTO

Empezamos el mes  más caluroso de todos, cuando los tomates tienen que madurar y formarse: calabacines, pepinos, pimientos y berenjenas. Recogeremos los bulbos de cebolla y ajos, cuando se sequen, y regaremos las zanahorias y  fresas, sobre todo. Veremos que pasa con las patatas que seguimos regando. No recogemos hasta que su tallo se seque. Intentamos mantener con vida los guisantes, ya fuera de su temporada.
En este mes podemos plantar: ESPINACAS Y LECHUGAS.
Una foto general del huerto muestra como está al día 1. A continuación y según recogemos nuestra cosecha poco a poco, podemos pesar la cantidad del fruto que va dando nuestro pequeño huerto. Lo apuntamos en un papel, y así controlamos nuestra producción de alimentos sanos y saludables.


El año 2014 la distribución de nuestro huerto cambió algo, pero de todas formas la cosecha se empieza a recoger.

Las cebollas al igual que los ajos, los podemos ir recogiendo cuando el tallo esté seco por completo. En otro caso, cuando nos haga falta. En el caso de la cebolla el tallo cae y se seca.
Los garbanzos hemos recogido antes de estar secos. La causa fue una mala experiencia con unos ratones de campo, que hacen acopio de esta legumbre, lo que mermó la producción.



Ya podemos recoger nuestras semillas de lechuga de las plantas que dejamos entallar meses antes. Consiste en desgranar sus flores, y donde se encuentran todas las semillas es debajo de estas pelusillas blancas. Se cogen las flores ya secas con el dedo pulgar e índice, y con estos dos dedos hacemos un pequeño movimiento hacía delante y atrás. Soltándose así las semillas, solo después las separamos de otras partes de la flor seca. Nos ayudamos de un pincel para separar las semillas de las partes secas de la planta. Las semillas las guardamos en una cajita o un sobre, para después sembrarlas y guardamos otras para los años siguientes. Al igual procedemos con las semillas de espinaca silvestre ya seca.




La patata ya esta secándose si no está seca ya. Cuando se seca y pierde su vitalidad es cuando se levanta la tierra que hay debajo de la mata seca, claro está, con la ayuda de una horca.














Los rábanos plantados anteriormente están creciendo gracias a los riegos casi continuos que no se pueden descuidar. Aún esta pequeña hortaliza se puede plantar, su crecimiento es rápido y ocupa poco espacio. Cerca de las cajas de poliespán, el perejil, que utilizamos como condimento, comienza a crecer. Entre estos rábanos plantamos unas semanas atrás cogollos; estos ya asoman, y de momento son plantitas pequeñas. Así aprovechamos el espacio que quedará libre para los cogollos cuando quitemos los rábanos.














Unas fresitas plantadas a partir de semillas en el mes de abril ya crecen. Las semillas surgieron a partir de un fruto seco y deshidratado, que desmenuzado con los dedos dieron lugar a estas. El semillero donde están es una caja de poliespán, donde han crecido bien. Estas plántulas más adelante se trasplantan a otros recipientes de forma definitiva. Los frutos de las berenjenas empiezan a aparecer, es una planta muy delicada y difícil de cultivar en estas alturas de montaña (necesita sol y calor). Pero por su sabor merecen la pena cultivarlas.



Nuestras caléndulas empiezan a aparecer, sus flores atraen diferentes insectos y de paso adornan el huerto. Cuando sus flores están abiertas, las recogemos y retiramos los pétalos, que nos servirán para añadir a nuestro jabón artesanal.
La albahaca ha crecido con la ayuda de los riegos hechos a los tomates y recuerdo que tanto la albahaca como la caléndula están entre los tomates. Esta última la utilizamos como condimento en ensalada o en platos con tomate.
Otro apunte más puede ser, el de retirar las hojas enfermas o secas de las plantas, para favorecer la maduración de los frutos se pueden cortar algunas hojas más, con el cuidado de no excederse.

Las plantas de calabazas están creciendo bien, gracias a los riegos, al sol y al acolchado que mantiene la humedad en sus raíces. El abono hace el resto. Hay que fijarse en que esta planta forma varios ´´tentáculos´´ por los que discurre la savia y aparecen las hojas. Cuantos más tentáculos aparezcan, más calabazas aparecen, pero más pequeñas serán estas, y si no se realiza una poda de sus ramificaciones la planta será menos productiva. Por el contrario sí dejamos menos tentáculos, el número de calabazas será menor, pero estas son de mayor tamaño. Así yo suelo cortar los primeros tentáculos o ramas en cuyo extremo no aparece ningún fruto pequeño, cuando en otras ramas ya ha aparecido alguno. Damos algo de tiempo a estas ramificaciones para que aparezcan los frutos, y sí no es así cortaremos la ramificación por la axila que le une a la planta. Hay que reseñar que existen muchos tipos de calabazas y mis medidas son algo general. Nuestras calabaza es la calabaza moscada, aunque tenemos otras matas con cidras que son las del cabello de ángel.
Las flores masculinas de estas pueden polinizar las flores femeninas de calabacines, ya que calabazas y calabacines son de la misma familia. Y al contrario.















La zanahoria, que no olvidamos de regar, ya la estamos cogiendo y preparamos algún delicioso plato. En la foto se ve como va cogiendo el tamaño adecuado cuando se recoge. No recogemos a la vez todas, si no que según las necesidades recogemos las más gruesas y ayudándonos  de una herramienta puntiaguda hacemos hueco al rededor de esta, para después tirar hacía arriba de la zanahoria. De lo contrario hay riesgo que la raíz se parta, y la mitad de la zanahoria quede enterrada. Es adecuado recubrir con algo de tierra la unión entre la raíz y las hojas, que queda al descubierto para que no se ponga verde por la exposición al sol.
Los calabacines están creciendo y pronto degustaremos alguno. Pero para asegurar la cosecha los he polinizado yo mismo y ahora crecen de forma correcta.














A mediados de agosto ya recogemos algunas verduras. Los ajos poco a poco se han ido secando y ya hemos recogido casi todos. Espero recoger unos 6 kg con lo que tendremos para todo el año.
El tallo de la cebolla igualmente se seca, pero tarda más que los ajos y alguna ya recogimos aún estando algo verde. Tenemos dos variedades, la cebolla roja y la amarilla. La cebolla roja ha crecido bien, sin embargo la amarilla se ha quedado algo pequeña, un detalle a tener en cuenta en la próxima siembra.
Con la zanahoria hay un poco de todo, y aún falta muchas por crecer y recoger, a sí que seguiremos regando. Los calabacines también recolectamos poco a poco.
La patata sinceramente es la que no está saliendo bien, tal vez por un exceso de estiércol o unos días de sequedad, al principio del cultivo. Aún faltan algunas por recoger.
Todas estas verduras tienen un sabor exquisito, que nada tiene que ver con los productos de los comercios convencionales, más sabiendo que son fruto de nuestro trabajo. 
Algún repollo ha sobrevivido al paso del invierno, a los ratones de campo y a la piéride de la col y su tamaño es considerable y sabor exquisito.
Obtendremos el fruto de nuestro trabajo bien hecho, lo que compensa el esfuerzo realizado con anterioridad.


Ya vimos como las calabazas crecen y las podamos para que el crecimiento de la planta se vaya a engordar el fruto, así, pues, podamos la ramificación posterior donde se encuentra un fruto, pero, está claro, después de tener tres o cuatro frutos por planta.
Los tomates, a las alturas de verano en la que nos encontramos el día 15, hacemos la poda del tallo principal
si no la hicimos antes. Este corte del tallo principal tiene el objetivo de hacer engordar los tomates que empiezan a madurar. Recordamos que en nuestra zona de clima de montaña, las heladas aparecen en octubre, por lo que no queda mucho tiempo para que maduren y terminen por formarse otros frutos.














Hoy día 18 he preparado un semillero, con tierra y humus recogido del huerto y he rellenado un recipiente ideal para esta preparación. El semillero es de cogollos y lechuga de invierno (semillas recogidas unos días antes), dos lineas de cada clase de semillas. Me he ayudado de una herramienta puntiaguda para hacer los cuatro surcos, los cuales he regado a continuación de repartir en estos las semillas. Una vez regadas las semillas, extiendo algo más de tierra sobre estas. Ahora hay que esperar y vigilar que el semillero siga húmedo.
 Hay que tener en cuenta el calendario lunar  para elegir las fechas de siembra. Así comenzamos la época de la siembra a la vez que recogemos otros frutos.











Tenemos unas variedades de tomate amarillo, unos son tomates cherry los más pequeños, y otros más grandes como vemos en la foto. Su sabor es delicioso, además maduran antes que los tomates rojos. Esto es una ventaja en zonas como esta, donde el verano es corto.
Las calabaza "Moscada" está creciendo bien, y ya aparecen varios frutos por planta. Para evitar que el fruto se pueda pudrir, por contacto con el terreno, se coloca debajo de los frutos unas tablas o baldosas.














A las alturas de verano en las que estamos, y viendo que aún varias hojas de las cebollas no se secan, he decidido sacarlas y ponerlas a secar al sol. Ya cuando estén secas las podremos recoger, si antes no llueve. El inconveniente es que por la noche he de recogerlas, ya que aquí a últimos de agosto ya refresca y la humedad que cae por la noche es la que se seca por el día. Así nunca se secan por completo. En zonas de más calor no aparece este problema. También muestro la caléndula que recogemos cuando sus flores se han abierto, a continuación arranco los pétalos  de cada flor, que nos servirán para añadir al jabón. Las berenjenas siguen su lento desarrollo, esperando que estén listas antes de las heladas. Al fondo la remolacha y zanahoria que recogemos según las necesidades.




Para ir finalizando este mes de agosto voy a mostrar algunos de los alimentos que colectamos, y el alimento saludable que obtenemos. Todo ha sido el resultado de nuestro trabajo continuo y ahora podemos saborear el fruto de ese trabajo. Por lo cuál pensamos que ha merecido la pena el esfuerzo realizado. Pero aquí no termina todo, aún falta todo el mes de septiembre y parte de octubre para recolectar los frutos, y un montón de trabajo por hacer.


Para finalizar el mes, aún hay un trabajo pendiente en nuestras fresas. Quitaremos todas las malas hierbas alrededor de nuestras plantas. Para ello y para más facilidad echamos abundante agua alrededor de las freseras, esperamos un poco, y así las malas hierbas las arrancamos más fácilmente. A continuación esparcimos hierba de la que hemos guardado durante el verano, alrededor de las plantas. Así creamos un acolchado a lo grande. Estos recortes de la hierba se pudrirá con el tiempo y servirá de abono, además de retener la humedad.
Por otra parte tenemos que tener paciencia, mucha paciencia para obtener las berenjenas y pimientos, que aún están en su desarrollo. Paciencia y sol es lo que necesitan nuestras cebollas para secarse. Las judías nos seguirán dando algún fruto en septiembre, si no se nos secan.  Solo un mes nos queda antes de que el frío llegue y hasta entonces seguiremos cuidando nuestras plantas.



Durante este mes de Agosto o el de Julio, es muy posible que nuestras matas de patatas se sequen por completo, aunque las hayamos regado. Este es el momento cuando podemos levantar la mata ya seca, con la ayuda de una horca. Y si el proceso y cuidado a sido el adecuado, obtendremos nuestra recompensa.



7 de marzo de 2013

MARZO EN EL HUERTO

Comenzamos el nuevo mes y seguimos con las labores en el huerto, cuando el tiempo lo permite. También nos fijamos en el calendario lunar.
En este mes plantamos: GUISANTES, ZANAHORIA, COL ROJA, RÁBANOS Y GARBANZOS.
He preparado algunas tablas de cultivo como se ve en la foto, a la derecha está la tabla de cultivo (o sea, la zona donde va un tipo de planta) para tomates y a la izquierda para calabazas. En el medio hay un pequeño paso para las diferentes labores y acceso. Dejaremos la tierra suelta hasta la fecha del trasplante. En ese tiempo el frío, los insectos y hongos harán su trabajo en beneficio de las plantas. Esta labor del terreno enseña como la tierra es más o menos fértil, si es arcillosa o tiene humus, etc.


A la vez que preparo las tablas de cultivo es aconsejable retirar las diferentes malas hierbas que ya se instalaron y comienzan a agarrarse a la tierra, sabiendo que pronto llega la primavera. Será conveniente arrancarlas de raíz, almacenándolas todas en un lado para que se vayan descomponiendo y secándose. Estas nos servirán como acolchado o húmus.
Hay sobre todo dos malas hierbas que es preciso quitar cuanto antes y se adaptan muy bien al terreno:
 -La gramma, que es una hierba que se extiende por el suelo, echa unos rizomas que la sirven para agarrarse al suelo y alimentarse.
-La corrigüela, aún es pronto para que crezca pero se nota que empieza a tomar posiciones en el subsuelo, con unas raices largas en forma de espiral, y luego crecerá de la misma forma atrapando nuestras plántulas.
Necesitamos también retirar las piedras, tanto pequeñas como grandes que nos encontramos en la tabla de cultivo, para que las raíces en su crecimiento no se choquen con alguna barrera.




Por último, tenemos que respetar a las lombrices de tierra y las rojas porque estas son nuestras aliadas, ya que fertilizan con sus escrementos, y oxigenan la tierra con sus idas y venidas. Son indispensables en la microfauna de nuestro huerto.


En los días con temperaturas clementes se puede retirar el plástico del invernadero, que construí de manera sencilla, allá por mes de noviembre pasado. Nos encontramos las lechugas de invierno crecidas y que planté allá por Septiembre. También algunos cogollos trasplantados algo después. A partir de ahora es necesario que crezcan un poco más, y la lluvia que caiga les hará crecer.
Las lechuga es una verdura de regadío que le encanta el agua y los terrenos ricos en nitrógeno.









Vemos que las malas hierbas han invadido el terreno debido a la buena temperatura dentro del invernadero. Por lo que ahora hay que realizar una limpieza o escarda a fondo, para que las malas hierbas no invadan toda la zona.





En la zona contigua hemos realizado ya los trabajos de limpieza y escarda. Esta limpieza nos sirve para aclarar la zona, eliminando las malas hierbas que compiten con las lechugas por los nutrientes del suelo. Para esta limpieza he utilizado las herramientas que se ven en la fotografía. Un pequeño gario de dientes planos, es aconsejable no utilizar la pala plana y estrecha por que se pueden cortar las lombrices que habitan en esta zona. Al cortarlas morirán y recordemos que estas lombrices fertilizan la tierra para beneficio de las plantas. También dos pequeñas herramientas para la escarda de aproximación. Son para evitar dañar a las lechugas o levantarlas. Vemos en la foto, en la parte superior derecha, como al hacer la escarda hemos descubierto unas remolachas que empiezan a crecer. Yo intento respetarlas y cuidarlas para que cuanto antes nos sirvan de alimento, como si ya fueran sembradas. Un poco más abajo el montón de hierbas arrancadas, nos servirán posteriormente como acolchado.
                                                       

 En estas últimas fotos se ven las pequeñas lechugas bajo una protección de malla metálica, que sirve además, de estructura para pequeño invernadero, para protección contra los pájaros.
  
       
                          
Hace practicamente dos meses que iniciamos los trabajos con las semillas en los semilleros  y en el invernadero. Poco después seguimos con unos pimientos y otras pocas berenjenas.
A fecha de hoy 17-3-2013, aquí tenemos los resultados conseguidos hasta ahora. Vemos en el centro de la foto el semilllero con cogollos, listos para transplantar los primeros, los de atrás esperarán un poco más ya que fueron sembrados un mes más tarde. A pesar de estar lejos de la luz como comenté anteriormente y ser su tallo largo, no creo que sea problema para el transplante si tenemos la precaución de no romper el tallo.
A la izquierda y derecha están las berenjenas que ya toman forma de la planta final, antes de llevarlas al terreno. Hay algunas que planté dos semanas después y aún son plantulas pequeñas.
En la primera linea tengo unos pimientos, plantados el 16-2-2013 y ya van creciendo.


Sacamos el semillero de cogollos a la calle, si el tiempo lo permite. Así tenemos más espacio en el invernadero para nuestras plantas y seguimos con los cuidados y vigilancia. No dejando que la tierra se apelmace y endurezca. No hay que dejar que las hojas toquen el plástico, estas pueden estropearse e influir en el crecimiento de la planta. Por lo demás, hay que mantener cierta humedad y no olvidar de ventilar.


Hay que preparar en estas fechas otras diferentes semillas para otras diferentes plantas, como vemos en la foto. Son semillas compradas en diferentes tiendas especializadas de plantas. Una precaución a tener en cuenta es la caducidad de las semillas. Su fecha suele venir en el reverso de los sobres, fijandonos antes de comprar veremos si aún no caducaron.
Hay una técnica que consiste en dejar las semillas que vamos a plantar, unos días en la nevera. Esta técnica al parecer favorece la germinación de las semillas. Yo lo hice con las semillas de zanahoria.
En general vamos a plantar las hortalizas que se llaman de regadio, y como su nombre dice, aprecian y crecen mejor con humedad. No les gusta demasiado el calor, con el cual termina su ciclo. El tomate es diferente y su forma de cultivo es similar al pimiento y berenjena. Estará a punto para el transplante por el mes de Mayo.
  

¡EMPEZAMOS LA PRIMAVERA!.  Por fín estrenamos la tan esperada época, y por fín podemos realizar nuestro trabajo de campo que nos resultará productivo. Aún el clima nos dará algún susto, como pasa todos los años con algunas heladas o nieve inesperada. De todas formas la tierra va calentándose y el sol brilla con más fuerza. Por desgracia aquí, en zona de montaña a 1100 m. de altitud, la temporada de cultivo y recolección es corta por lo que hay que empezar cuanto antes.
Las primeras semillas que puse a remojo, como aparecen en la foto, hace unos días fueron los guisantes acompañados de espinacas. También unas semillas de alcelgas. Puedo observar que algunas están queriendo echar brotes.
Ahora bien, para los que siguen las fases lunares, anteriormente determino en el calendario lunar los días optimos para plantar  cada semilla, y así actuo en consecuencia.


                                                                                                   





Terreno preparado para zanahorias, cerca de cebollas y patatas aún sin plantar y abonado con ceniza. Si fuera necesario habría que incorporar algún que otro abono de nitrógeno ya maduro o descompuesto.






  He preparado simultaneamente la hilada para guisantes, abonada con ceniza y azufre, para su correcto crecimiento. No hay que olvidar que a los guisantes les aparece un hongo llamado popularmente cenizo al llegar el calor, dificil de erradicar, por lo que no hay que perder tiempo.
Entre los guisantes he sembrado unas 15 espinacas, en cada hoyo dos o tres semillas por si alguna no sale. El nitrógeno que aportan los guisantes al terreno será aprovechado por las espinacas que necesitan de él para crecer.

                                

A continuación, me he provisto de una ligera malla de alambre y la utilizo de protección contra las aves, muy aficionadas a las semillas. Esta protección se retira cuando plantamos los guisantes y la volvemos a instalar después. También pueden utilizarse unas cajas de fruta.
          
He trasplantado los cogollos de Tudela al terreno, y el proceso es sencillo. Cortando las puntas de las hojas y no enterrando el cuello de la plántula. También se beneficiarán del aporte de nitrógeno de los guisantes.
Sigamos pués con los guisantes.
En la hilada de tierra anteriormente preparada con ceniza y azufre, y entre las espinacas, nos disponemos a plantar unos guisantes. Este hueco que queda entre las espinacas le revolvemos para que queden bien mezclados el azufre y ceniza. Recordemos aquí como conseguiamos calcinar huesos para conseguir el fósforo.
 
Este fósforo o huesos calcinados y triturados, nos sirven como abono. Anteriormente hemos determinado una distancia entre guisantes de unos 20 cm. Realizamos un pequeño agujero en la tierra de 1.5 o 2 cm. de profundidad, donde incorporamos los huesos y mezclamos con la tierra circundante.
A continuación introducimos un guisante en cada hoyo. Realizamos este proceso en cada hueco entre las espinacas.














Finalmente, se tapan las semillas con tierra que se aplasta ligeramente con las manos, si es necesario se riega un poco. No olvidar poner de nuevo la malla de alambre, que protejerá de las aves a nuestras semillas, y vigilar la falta de humedad. Si se prevé que las temperaturas bajen, se puede cubrir con plastico a modo de invernadero.


                                                                                                                 No se nos tiene que olvidar, ir consiguiendo o buscando unas ramas de más de un 1m. de altura, dependiendo del tipo de guisante, cuanto más ocupen las ramas mejor, para que sirva de sujeción a los vigotes de los guisantes. Estos a su vez se entrelazan en las ramas y así se desarrollan. Estas ramas son necesarias para el crecimiento de los guisantes. Pueden ser de cualquier tipo de arbusto, con muchas ramificaciones. Las ramas han de estar ya secas. Yo utilizo las ramas de los lilos con muchas ramificaciones.

 Regresamos al invernadero y seguimos preparando semillas. Ahora le toca el turno a los tomates.
He decidido poner unos 50 o 45 plantas de tomates, de distintas especies, para lo que he repartido cada especie en un frasco con agua. Es para poner las semillas en remojo y que se ablanden durante 24h. Si cuando termine este tiempo hay semillas que flotan en el agua, estas son no aptas para plantar, ya que por dentro estarán huecas y contienen aire. Las semillas del fondo son válidas. El proceso de plantación pasadas las 24h. es el mismo que con las berenjenas o pimientos.
Esperad a la luna creciente a ser posible.




 Hay un bulbo que no es muy común en los huertos pero se cultiva con gran facilidad, es el rábano.No necesita cuidados ni abonos específicos, solo la presencia de humedad para su correcto crecimiento y escardar las malas hiervas de su alrededor. Además se puede sembrar en la misma parcela su cultivo sucesivo y crece pronto.
El proceso es sencillo, se habre un pequeño surco en la tierra donde, a lo largo de él, se van depositando las semillas. A continuación se tapan con la tierra de los lados. Previamente las semillas las puse en remojo uno o dos días.
                              


Ahora le toca el turno a las zanahorias. La tierra está humeda y después de haber mezclado la ceniza y la tierra he abierto tres pequeños surcos, para lo cual me he ayudado de un par de cuerdas, atadas a unas piedras, de lado a lado del cultivo y estando tensadas. Estas cuerdas me hacen de guía para trazar mi surco, no muy profundo, 1 o 2 cm. A lo largo de los surcos reparto las semillas de zanahoria y a continuación tapo los surcos con la tierra. Retiro las cuerdas y las piedras que las sujetan y dispongo un enrejado contra los pajaros. Al ser unos días lluviosos no es necesario regar.
Recordar retirar las piedras que nos encontramos cuando preparamos los surcos, en cualquiera de nuestras plantaciones.
                       

Semillas de espinacas germinando en algodón húmedo, dentro de un frasco de vídrio: